LA
HISTORIA DEL TAROT
Por Ruby Diaz
Sus
orígenes: Tercera Parte
Carlos VI -
Gringonneur
En el libro de cuentos de Charles Poupart, tesorero de Carlos VI de Francia,
se hace mención de tres barajas de cartas en oro y ricamente decoradas, pintadas por
Jacquemin Gringonneur, para diversión del Rey de Francia, en 1392. Gringonneur recibió
56 sols parisis (moneda en curso en el año citado).
Muchos han atribuido de tal modo a Gringonneur la
invención de las cartas de juego destinadas a ahuyentar la melancolía del rey. Sin
embargo, el pasaje de Poupart menciona explícitamente tres barajas de cartas ya
conocidas, expresamente pintadas para el rey.
Las diecisiete cartas de las llamadas baraja Gringonneur
carecen de inscripciones, letras o números que permitan ordenarlas. Sin embargo, es
posible reconocerlas comparándolas con las modernas cartas del tarot o con los diez o tal
vez trece símbolos de la baraja de Mantegna, que tiene cincuenta cartas.
El Tarot de Mantegna
El tarot de Mantegna, o las cartas de Baldini, comprende
cincuenta cartas instructivas, subdivididas en cinco grupos de diez cartas cada uno.
Están ordenadas de acuerdo con el orden Universo. En cada grupo, las figuras respetan una
jerarquía de importancia. Cada grupo sigue el orden numérico progresivo y el orden
alfabético decreciente, de manera que el último grupo, que comprende la categoría de
los planetas, termina con la Causa Primera de todas las cosas, Dios y lleva la letra A.
El museo británico de Londres posee una serie incompleta
de cuarenta y siete cartas, que podrían remontarse a 1470 o 1485. En los principales
museos y en colecciones privadas de los Estados Unidos y de Europa se encuentran otras
barajas.
El Tarot de Venecia
El tarot de Venecia o de Lombardia tiene setenta y ocho
cartas, veintidós arcanos mayores y cincuenta y seis arcanos menores. Aparece por primera
vez la figura de Papasse (Papisa) que, en los sucesivos mazos de tarot, se
convertirá en la Papessa y que, en torno al 1800, en Besancon, adoptará el nombre de Junon.
El pequeño Tarot de Bolonia
Las setenta y dos cartas del pequeño tarot de Bolonia
fueron inventadas, al parecer, por Francesco Fibbia, príncipe de Pisa, exiliado en
aquella ciudad, donde murió en 1419. La baraja está compuesta por los acostumbrados
veintidós arcanos mayores, mientras que las cartas numéricas son sólo cuarenta, ya que
las cartas menores (2, 3, 4 y 5) de todos los palos han sido eliminadas. Ni en los arcanos
mayores ni en las figuras se ven títulos ni nombres. Los primeros cuatro atouts no
están numerados y las figuras del Papa, del Emperador y de la legendaria Papisa son
sustituidas por los moros, probable consecuencia de la anexión de Bolonia al Estado
Pontificio, ocurrida después del 1513. Los palos son los acostumbrados: espadas, bastos,
copas y oros.
La baraja de Florencia
Es semejante al mazo de setenta y ocho cartas, pero aquí
el número de cartas se eleva a noventa y siete. Comprende cuarenta y una cartas de
triunfos, diecinueve de la serie original, además, los doce signos del zodiaco, los
cuatro elementos, las tres virtudes teologales (Fe, Esperanza y Caridad) y una virtud
cardinal (Prudencia). Las primeras treinta y cinco cartas, llamadas papi, están
marcadas con números romanos y carecen de títulos. Las siguientes cinco cartas no
numeradas, llamadas arie, son colocadas, sin título: Las estrellas, La Luna, El
Sol, El Mundo y el Juicio Final, a veces representado en la Fama. Los Honores, también
sin nombres, son invariablemente figuras aisladas. Este juego es anterior al pequeño
tarot de Bolonia y se remite parcialmente al tarot de Venecia.
Baraja Visconti - Sforza
Una de las más antiguas barajas existentes tuvo su origen
en Milán en el siglo XV, Francesco Sforza, cuarto duque de Milán, fue el primer poseedor
de una baraja de tarot de setenta y ocho cartas, llamada hoy "baraja Visconti
Sforza". Consta de los cuatro palos (espadas, bastos, copas y oros) y de los
veintidós arcanos mayores incluido el Loco. Esta baraja fue pintada probablemente, entre
1432, año en el que el matrimonio de Francesco Sforza y Blanca María Visconti unió a
las dos familias, y 1466, año en que murió el duque Francesco.
Treinta y cinco cartas de esta baraja incluidos los
arcanos mayores, sin título ni número- fueron adquiridas, en 1911 por la Pierpont Morgan
Library de Nueva York. De las restantes cartas, veintiséis están en posesión de la
Accademia Carra de Bérgamo y trece, de la familia Colleoni, también de Bérgamo. Las
cuatro cartas que faltan, se han perdido.
El Tarot de Marsella
A finales del siglo XV, la baraja del tarot italiano había
sufrido modificaciones y en toda Europa, aunque especialmente en Francia, el tarot de
Marsella distinto en el estilo y en el dibujo, pero idéntico en lo demás- alcanzó
gran popularidad. Los veintidós arcanos mayores y los dieciséis honores presentan
figuras enteras en lugar de las desdobladas en dos mitades, de uso en las barajas modernas
del tarot piamontés. Por otra parte, en las más antiguas barajas vemos la numeración
romana en vez de la árabe. Las cartas del tarot que circulaban por Europa, fuese cual
fuese su procedencia, tenían siempre los títulos de los arcanos mayores en francés y
los símbolos de los palos eran constantemente los italianos: espadas, bastos, copas y
oros.
El pequeño Tarot de Mitelli
Giuseppe María Mitelli, grabador y pintor boloñés,
nació en 1634 y murió en 1718. En 1664, Mitelli grabó una serie de setenta y dos
tarots, compuestos por cuatro palos, cuatro honores y cartas numeradas del 10 al 6 y el
as, además de veintidós atouts, incluido el Loco. El atout más alto es el Juicio y el
más bajo, el Tiempo. En el as de Copas se ve el escudo de Bentivoglio noble familia
boloñesa de antiguo origen -, los destinatarios de las cartas grabadas.
Mitelli alteró notablemente las representaciones normales
de los atouts o triunfos. Por ejemplo, las figuras de los Papas (masculino y femenino) se
convirtieron en dos Papas barbudos, uno, sentado y el otro, de pie, este último
probablemente, entendido como el Patriarca de Oriente. El Emperador y la Emperatriz están
representados como los soberanos de Oriente y Occidente. El Ahorcado (Le Pendu) es
sustituido por un hombre que golpea a otro con un martillo de herrero. El Ermitaño, con
pesada armadura, se transforma en una figura desnuda y alada, el Tiempo, apoyada sobre
muletas. El Sol y la Luna, artísticamente elaborados, se convierten, respectivamente, en
Apolo, el mitológico dios griego, y en Diana, la mitológica divinidad romana.
El dibujo es de delicada factura, en particular, el Loco y
el Mago, exquisitamente expresivos. En general se encuentra alguna dificultad en hacer
coincidir estas figuras con las tradicionales. Las cartas de Mitelli son admirables, más
que por su factura por el carácter estrambótico y genial de los dibujos.
Tarot clásico
La clásica baraja del tarot del siglo XVIII se basa en los
originales grabados en madera Claude Burdel. La baraja de Burdel contiene los habituales
palos italianos y los veintidós arcanos mayores. El dos de oros lleva la inscripción
"Claude Burdel Cartier et Graveu, 1751". La presencia de las iniciales
"C.B." en el tres de copas y en el Carro demuestra que Burdel era también
fabricante de cartas. Pese a la presencia del escudo francés en las barajas de Burdel, es
posible que las cartas fuesen emitidas originariamente en Suiza, en Soletta o en sus
alrededores, desde el momento en que el escudo francés también adorna los grabados de
este cantón, probablemente porque Soletta fue durante años la residencia del Embajador
francés cerca de la República Helvética.
Etimología de las voces tarot y tarotée
El origen de la palabra tarot, como el de las mismas cartas permanece
oscuro.Algunos estudiosos creen que deriva de lemas egipcios, mientras que otros la
consideran como una evolución del término tarotée, que indicaría el reverso de las
primeras cartas, de líneas entrecruzadas transversales de distinta longitud, mantenido en
las cartas modernas.
Otras cartas antiguas estaban adornadas con una faja de
plata, decorada con una espiral formada por pequeños puntos. Estos semejantes a pequeños
agujeros, eran llamados tares, y las cartas decoradas de esta forma fueron llamadas
tarots o tarotées.
La palabra tarot podría derivar también de los juegos tarochi
o tarochino, a los que ya me he referido.
En los estatutos de la Corporación de los fabricantes de
cartas de París (1954), los "cartarios" se llaman a sí mismos tarotiers,
derivación de la palabra
(Continúa) ¡ADVERTENCIA!
Los expertos recomiendan que la tirada de las carta de
Tarot no debe ser tomada a la ligera. Cuando lo haga que sea para buscar respuestas
concretas y serias, no para probar suerte como si fuera un juego de azar.
Sitio Hispano les pide que sean cautelosos y no utilicen
nuestros servicios en forma negativa sino para enriquecerse espiritualmente y crecer por
dentro. Recuerden tambien que el Tarot y los demas metodos de prediccion que figuran en
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situacion en la vida de quienes las consultan.
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