LAS RUNAS Y SUS ORIGENES
Por Mireya Garcia Perez
De Runas se ha escrito mucho, pero no lo suficiente como para evitar la
tendencia actual de considerarlas como un simple sistema adivinatorio en el que se asocia
a cada figura un significado básicamente utilitario para obtener de ellos una superficial
predicción del futuro. Por tal razón, antes de introducirnos en este tema tan complejo,
como es el de las Runas Vikingas, es preciso tener en cuenta de que es casi imposible
poder sintonizar con sus facultades si nos desconectamos de sus orígenes, de la
tradición en la que fueron creadas y de las influencias de sus significados tanto en el
sentido social como práctico y estratégico, pero sin duda el más importante es el
sentido místico y trascendental.
Las Runas son símbolos, sellos simplificados que
representan fuerzas cósmicas que atañen a cada individuo, independientemente de su
sistema de creencias, y que se han utilizado no solo para saber lo que va a suceder. sino
para comprender nuestros destinos en función del "Hado", de las corrientes
cósmicas en que nos movemos y de los efectos que nuestros merecimientos y nuestros actos
pueden tener en el futuro.
El adivino de las Runas no puede limitarse únicamente a
seguir una simple técnica, sino que debe sumergirse en una actitud shamánica,
sintonizando de un modo muy personal con sus significados y poderes para entender que su
acción no se reduce a un acto meramente físico, sino que es más bien una conexión con
el entramado de energías que entretejen eso que llamamos realidad. Es necesario
comprender que las runas se aplican a la adivinación sólo en una forma menor porque sus
posibilidades van mucho más allá, convirtiéndose en verdaderos instrumentos de magia,
capaces de mover energías y fuerzas tan poderosas que pueden producir cambios
inimaginables tanto en nuestro mundo interior como en el exterior. Se despliegan sucesos y
acontecimientos trascendentales en nuestra vida.
Además de la aplicación mágica de las 25 figuras,
contando con la incorporación de la runa blanca, se utilizan como fuentes de meditación
para sintonizar, a la manera shamánica, con estados de conciencia y realidades
alternativas, que se hallan más allá de nuestro mundo objetivo habitual. Se convierten
en esa llave maestra que abre las puertas a nuestra consciencia introduciéndola en los
reinos del subconsciente hacia otras realidades que se interrelacionan con la nuestra. A
este proceso de expansión de consciencia se le ha llamado "iluminación", en
los círculos esotéricos. Queda claro que mientras más limitada sea nuestra concepción
de lo que son las Runas y de sus aplicaciones trascendentales, más pobre será nuestro
poder de uso al respecto.
El orígen del alfabeto rúnico resulta un verdadero
misterio. Se han escrito al respecto multitud de absurdos, incluso superiores a los
corrientes al respecto de cualquier escritura antigua, entre ellos el hebreo y el egipcio
a los cuales se asocia igualmente un significado mágico y religioso.
Cuando hablamos de magia nos estamos refiriendo a un
sistema complejo de ejercicios psicoespirituales destinados a modificar el campo de
consciencia del operador. Cuando recurrimos a las runas se supone que se considera posible
una transformación sutil de la realidad manipulando la energía sutil incluída en todo
ser viviente y también en objetos inanimados. Que muchos de estos efectos puedan ser de
naturaleza psicológica no disminuye en nada su impacto.
Algunos lingüistas han emitido la hipótesis de que
las runas son derivadas del alfabeto latino y por ello de procedencia bastante reciente.
Esta teoría parte del hecho, indiscutible además, de que muchos caracteres rúnicos se
asemejan a las letras latinas.
Un estudioso germánico cree que las runas datan del
principio de nuestra Era, mientras que otro piensa que el alfabeto se constituyó durante
la ocupación romana en Alemania. Otro experto sostiene que las runas fueron adoptadas por
los godos a partir de una mezcla de los alfabetos griego y romano.
Serían originarias del Mar Negro, en los
alrededores del siglo III de nuestra Era. A partir de ahí habrían sido transportadas por
mercenarios germanos hasta las zonas nórdicas.
El profesor R.W.Elliott sostiene que estas teorías
son criticables. El crée que las runas han podido desarrollarse en la región alpina del
norte de Italia y que, a pesar de su evidente parentesco con el alfabeto latino, su
aparición es más antigua.Elliott ofrece como apoyo a esta teoría el evidente empleo de
signos mágicos grabados sobre bastones por las antiguas tribus del Tirol italiano. Esta
práctica nos remite al grabado de runas sobre bastoncillos utilizados con fines
adivinatorios tanto en Germania como en Escandinavia.
Otros autores, bastante de acuerdo con las ideas de
Elliott, sugieren un origen etrusco de las runas, remitiendo sus origenes a una
civilización eminentemente mágica de la que poco se sabe y que utilizó signos y
simbolos mágicos de un modo habitual. Puede que desde allí se haya podido extender hacia
el sur, dando origen al alfabeto latino, y hacia el norte, originando el alfabeto rúnico.
Señalamos como un aspecto importante el hecho de
que las runas, ya desarrolladas como alfabeto compacto, formaron parte de los sistemas de
escritura de los godos y ellos las exportaron hacia las zonas que conquistaron u ocuparon.
También es importante señalar la presencia de las runas, tal y como las conocemos,
formando parte de alfabetos antiguos hispanos como el Tarteso y el Ibérico.
Finalmente es importante señalar que los godos que
mayor uso hicieron de las runas fueron los visigodos, palabra que deriva de
"wise-god" o "godos sabios". La palabra "wise" o
"wita" tiene el significado de "sabio o "sabiduría". La actual
linea de brujería "Wicca" hace derivar su nombre de la palabra
"witch" que significa popularmente "brujo"o "hechicero",
pero que se deriva realmente de la palabra "wise" que, ya hemos visto, significa
"sabio", designando a los brujos como los seguidores de la antigua sabiduría.
La svástika y las runas
Los petroglifos prehistóricos, cuyo nombre común con el
que se les conoce es el de escritura de Hallstringer, son señalados como uno de los
posibles orígenes de las runas. Esta escritura fué utilizada primitivamente por los
pueblos de la Edad de Bronce, mas de un milenio antes de nuestra Era.
En esta escritura es remarcable la presencia de la
svástika, la cruz gamada asociada a la tradición Aria y que aparece tanto en la India,
cuya cultura se edificó a partir de una de las grandes migraciones arias, como en
antiguas culturas como la griega. (Es posible encontrar utensilios con svástikas, de
origen griego, en los museos de historia, y con una antigüedad anterior al origen de
nuestra Era).
La svástika tiene orígenes muy antiguos. Aparece sobre
una piedra grabada en el curso de la prehistoria cerca de lkley, en Yorkshire. Puede
observarse igualmente la presencia de otra en un graffitti medieval sobre los muros de una
iglesia en Sutton, en Bedforshire.
El arquetipo de la svástika se encuentra en la tierra de
los indios norteamericanos y de los aztecas, en las culturas hindú, taoista y budista,
entre los sajones y entre los nórdicos. Su significado en sánscrito es de
"rueda", que indica el movimiento cotidiano del Sol en el cielo y el ciclo anual
de las estaciones. En el Extremo Oriente es considerado como un símbolo de salud,
bienestar, suerte y realización.
En los años 30, el escritor inglés Rudyard Kipling
exigió que se retiraran las svástikas que adornaban las cubiertas de algunos de sus
libros. Lejos de ser un apologista del nazismo, Kipling, amante de la India, había
utilizado la svástika en su sentido original de signo de buen augurio.
Los Arios La palabra sánscrita "Ario" significa
"noble" y nos remite a las tribus guerreras de caballeros que hicieron su
aparición cerca del mar Caspio tres mil años antes de nuestra Era. Son estos pueblos los
ancestros culturales de las naciones europeas, del Irán y de la India del Norte. Estas
poblaciones arias invadieron la India un milenio y medio antes de nuestra Era,
aproximadamente, y colonizaron la Gracia antigua y el Asia Menor.
Los indoeuropeos domaban caballos salvajes, cuidaban ganado
y adoraban divinidades que personificaban fuerzas de la Naturaleza. Hitler estaba
persuadido de que el pueblo alemán descendía directamente de esta raza de guerreros
nobles.
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