INTRODUCCION
AL PODER DE LOS CRISTALES
Por Alicia Planelles*
Los minerales y los
cristales no poseen un valor único. No sólo son una fuente de ingreso, un regalo para el
ser amado o un adorno, sino también una idea de la naturaleza, una herramienta para la
salud, un símbolo de perfección o un maestro en el camino de la conciencia. El reino
mineral beneficia a cada ser humano, satisfaciendo su necesidad de la forma que más
coincida con su personalidad.
Su uso no es una moda de ahora, sino que va mucho más
allá de donde nos podemos imaginar.
Las ciencias y leyendas más antiguas que hacen mención de
los cristales, en múltiples usos, nos trasladan al desaparecido continente de la
Atlántida.
Algunas teorías apuntan que los seres que aquí vivían
utilizaban cristales para canalizar y aplicar la fuerza cósmica. El poder del cristal
debió de servir en aplicaciones físicas y prácticas. Algunos piensan que la
destrucción de este continente tiene parte de su origen en el uso equivocado y egoísta
de este poder. También se ha dicho que ante la inminente caída de su civilización, los
grandes sabios de la Atlántida trataron de preservar aquella ciencia heredada de sus
antepasados. Temiendo que los cambios y cataclismos venideros pudieran acabar con todos
los archivos, optaron por no transcribir este conocimiento.
Sabiamente, programaron determinados cristales, almacenando
en ellos aquella información, y rematerializándolos en el interior de la tierra. Sabían
que en el día señalado, ascenderían hacia la superficie del globo terráqueo, atrayendo
a los seres humanos con capacidad para canalizar y propagar el saber que almacenaron.
Los supervivientes de la Atlántida reanudaron una vida
nueva, perpetuando el conocimiento de los cristales en Egipto, América del Sur y en el
Tíbet.
En su declive, las civilizaciones antiguas han tratado
siempre de proteger la ciencia de la energía cristalina contra las ambiciones corruptas
de algunos individuos. El conocimiento supremo se ha perdido, pero sí ha sobrevivido
parte de la información, brotando y desarrollándose nuevamente en diversas culturas y
civilizaciones a lo largo de la historia.
En el Exodo, la Biblia hace mención de un peto de doce
piedras preciosas, combinadas en cuatro filas, llevado por Aarón, dotándole de poderes
divinos. Aunque no sepamos que piedras conformaban el peto, la Biblia atribuye su
concepción a Dios, recalcando sus extraordinarios poderes espirituales.
Los reyes de la India debían quedarse con las mejores
gemas para protegerse del sufrimiento. Ya en el siglo V a. C., los astrólogos
recomendaban a las personas aquejadas de algún mal que llevaran puestas ciertas piedras
para contrarrestar el efecto negativo de los planetas.
Las prácticas médicas de muchas culturas antiguas
incluían el lucir talismanes y amuletos alrededor del cuello. Las piedras eran
seleccionadas cuidadosamente para que aportasen la anhelada curación. Los romanos creían
en la influencia directa y positiva sobre el ser humano de objetos externos al cuerpo; por
ejemplo y por supuesto, las piedras. Los primeros escritos griegos y romanos indican que
las piedras participaban en la configuración de talismanes, garantizando salud y
protección, además de atraer las virtudes.
Las gemas y piedras se han asociado siempre con la sangre
real, luciendo elegantes en joyas y coronas. Cuando un miembro de la familia real
enfermaba, debía reposar al amparo de una colección de piedras y gemas. Cuando se
descubrió la tumba del rey egipcio Tutankamon, el mundo entero quedó maravillado ante
tan extraordinaria colección de piedras y riquezas.
Los Mayas e Indios de América se valían de los cristales
para diagnosticar y tratar las enfermedades. Los mayores de los poblados indios de
América utilizaban grandes cristales de Cuarzo Transparente para " ver en el
cristal" imágenes y acontecimientos futuros. Algunas tribus indias de México
pensaban que si uno llevaba una buena vida, tras la muerte, el alma moraría en un
cristal. Si alguien tenía la suerte de dar con un cristal de este tipo, éste se ponía
en comunicación directa con su corazón, curando, guiando y convirtiendo sus sueños en
realidad.
Hoy en día los cristales sirven para emitir e incrementar
la potencia de determinadas energías según diversos métodos. El rubí, es utilizado en
cirugía microscópica por láser. Los cristales de Cuarzo se emplean, por ejemplo, en
aparatos de ultrasonidos, en relojes y memorias de ordenadores. Sirven también de
osciladores para controlar las radio-frecuencias de equipos electrónicos; de
condensadores para modificar la capacidad energética en circuitos y almacenar energía;
de transconductores para transmitir energía de un sistema a otro.
Dentro de un plano más esotérico, las piedras y cristales
pueden utilizarse en meditaciones para desarrollar la intuición e instruirse valiéndonos
de los sentidos más profundos del ser. Nos ayuda también a ponernos en contacto con
seres de otras dimensiones, como por ejemplo, nuestros guías espirituales o Angel de la
Guarda. Claro está que para que se produzca esto tenemos que haber tenido ya una serie de
contacto con los cristales o nuestro cristal personal y haber podido llegar a un estado de
conciencia por el cual nos podamos situar en una misma vibración que ellos para
comunicarnos, por ejemplo, a través de la meditación, la respiración u otras técnicas.
Un cristal personal es el que nos acompaña durante todo el
día, incluso podemos dormir con él, colocándolo debajo de la almohada. Él nos protege,
nos ayuda en lo que necesitemos, ( por supuesto no a conseguir un coche, por ejemplo, así
por las buenas ). De cualquier manera, aunque pueden ayudarnos en el terreno material,
están mucho más predispuestos a hacerlo en el campo o desarrollo espiritual. También se
utilizan en gemoterapia (curación por los cristales) para eliminar emociones equivocadas,
luchar contra el desasosiego y tratar otros desequilibrios del cuerpo. Pueden
acompañarnos en nuestra labor cotidiana o durante el parto, infundiendo siempre más
fuerza de la habitual; también en ceremonias rituales o en el entorno de plantas,
animales y niños necesitados de equilibrio y salud.
Sin embargo, el poder de los cristales no debe
sobrevalorarse. Son partícipes esenciales de la Nueva Era; pero pueden y deben utilizarse
de acuerdo con una metodología específica y persiguiendo determinados objetivos.
Las enseñanzas del uso de los cristales van dirigidas a
todos; todos sabremos aplicarlas, siempre y cuando nuestra intuición nos encamine hacia
este tipo de información. Conviene que seamos prudentes a la hora de utilizar el poder de
cristales y piedras. Se trata de una ciencia que la humanidad recobra tras miles de años
en que nada supo de ella. Si las intenciones no son humanitariamente puras, los efectos
mágicos pueden actuar con severidad contra quienes tuvieran intenciones falsas e
interesadas.
Los cristales y las piedras son parte de una
transformación planetaria en la que todos participamos. Si prevalecen la ética y la
conciencia, todos podremos elegir libremente entre los diversos métodos de aplicación de
su poder.
Continúa: La programación de un cristal
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