INTRODUCCION A LA
ASTROLOGIA
Cortesia Instituto Gente Natural*
La astrología afirma que
el Sol, la Luna y los planetas influyen vitalmente en
los asuntos humanos. Durante siglos, la astrología fue
casi inseparable de la indagación sobre el universo
que hoy llamamos astronomía. En los países
técnicamente avanzados casi ha desaparecido la
influencia de la astrología. Pero es todavía muy
apreciada en algunos países orientales. Y ha tenido
lugar un resurgir general del interés por lo
astrológico, así como por la posibilidad de que esté
relacionado estrechamente con los ritmos biológicos
detectados por la investigación científica, que
actualmente se lleva a cabo de manera más seria y
sistemática.
Los objetivos
de la astrología
La lectura de algunos
periódicos puede dar la impresión de que los
astrólogos intentan predecir el futuro. Pero la
verdadera astrología tiene poco que ver con "lo que
presagian las estrellas". Los astrólogos serios sólo
pretenden indicar unas tendencias que cabe evitar o
propiciar actuando adecuadamente.
Los astrólogos basan
sus deducciones en las posiciones aparentes de los
cuerpos del sistema solar y utilizan las estrellas
únicamente como puntos de referencia. Al dibujar los
mapas astrológicos o los horóscopos, se toma la Tierra
como punto central. Este planteamiento geocéntrico es
bastante razonable, dado que los astrólogos sólo
pueden hacer sus observaciones desde la Tierra. Ningún
astrólogo moderno cree realmente que la Tierra sea el
verdadero centro del universo.
Dado que los planetas
(y la Luna) se mueven aproximadamente en el mismo
plano, parecen estar confinados a una determinada
región del firmamento, formando una cinta conocida
como el zodiaco. El zodiaco se divide en 12 partes o
signos iguales, que tienen nombres de constelaciones.
Estas son:
Aries (Carnero). Taurus
(Toro), Gemini (Gemelos). Cancer (Cangrejo), Leo
(León), Virgo (Virgen). Libra (Balanza), Scorpio
(Escorpión). Sagittarius (Arquero), Capricornus
(Capricornio), Aquarius (Aguador) y Pisces (Peces).
Los nombres y la forma
de las constelaciones no tienen ningún significado y
sólo son puntos de referencia. Además, el "equinoccio
vernal" o primer punto de Aries; el punto por donde el
aparente camino del Sol, o eclíptica, corta el ecuador
celeste ya no está en la constelación de Aries, como
ocurría en el año 900: se ha desplazado a la vecina
constelación de Písces. Esta llamada precesión no
altera los signos astrológicos.
Cuando formulan un
horóscopo, los astrólogos localizan la posición exacta
del Sol la Luna y los planetas en el momento preciso
del nacimiento del individuo; para esto también es
importante conocer el lugar de nacimiento. Se supone
que la configuración celeste obtenida determina, por
caminos desconocidos. las características personales
de individuos nacidos bajo su influencia, de un modo
parecido a como la luna produce las mareas. Aunque
nadie afirmaría que todos los nacidos bajo el signo de
Libra, por ejemplo, tienen una personalidad similar,
algunas estudios estadísticos indican tendencias que
concuerdan con el saber astrológico.
El marco
histórico
Es probable que la
astrología occidental naciera en Mesopotamia. Las
tablas planetarias más antiguas que se conocen datan
de meditados del siglo -VII. La antigua astrología
babilónica no estaba orientada directamente al
individuo. Se interesaba por grandes acontecimientos,
como guerras, inundaciones y eclipses, y por su
posible efecto sobre el rey, que encarnaba las asuntos
del Estada y el bienestar de la colectividad. La
tradición Mesopotámica pudo haber pasado a Egipto y, a
través de Oriente Media, a la India, desde donde
llegaría a China y al resto de Asia. Hacia el sigla -IV,
las griegos comenzaran a reformular el sabor
astrológico en el contexto de sus propias tradiciones.
Popularizaran un método de esclarecer el destino de
los individuos partiendo del momento del nacimiento.
Se atribuye a Ptolomeo (h. 90-168) el primer manual de
astrología compilado en Occidente: el Tetrabiblos. El
modo como explicó y racionalizó los planetas. las
casas y los signos del zodiaco ha variado poco desde
entonces,
Tras lo desintegración
del Imperio Romano, los árabes se convirtieron en las
máximos exponentes de la astrología y la astronomía.
Para calcular sus horóscopos y otros mapas,
necesitaban conocer con gran exactitud las posiciones
de las estrellas y los movimientos de los planetas.
Esto les llevó a dibujar tablas de movimientos
planetarias, así como catálogos de estrellas, que
mejoraban todo la hecho por las griegas. Con el
redescubrimiento de la tradición helénica en Europa,
durante los siglos XV y XVI, la astrología pasó a ser
una de las ciencias más importantes en las
universidades europeas.
De Copérnico a
la era espacial
Este interés fue
disminuyendo con los grandes descubrimientos
astronómicos que se fueron sucediendo desde los
tiempos de Nicolás Copérnico (1473-1543), quien
demostró que el Sol, y no la Tierra era el centro del
sistema planetaria. Al invento del telescopio
siguieron los trabajos de Isaac Newton (1642-1727),
cuyo libro Principia sentó las bases de la astronomía
moderna. Pero, a pesar de que la Tierra ya no se
consideraba como lo más importante de todo el universo,
los principios básicos de la astrología permanecieron
inalteradas. Newton y Copérnico estaban muy
interesadas por la astrología. |