SIGNOS Y DECANATOS
(Continuación)
Por Arturo Mata*Los Decanatos de Libra
La serie de Libra es Luna/Sin, Saturno/Ninurtu y
Júpiter/Marduk. En Virgo hemos obtenido un montón de partes y hemos llegado a la plena
consciencia de que nosotros también somos partes (es muy distinto limitarse a ser una
parte, que saber que se es una parte). Vistas las partes surgen dos ideas compararlas, que
es tanto medir y pesar, y reunirlas. Al medir, pesar y comparar (La balanza del Signo),
elevamos la simple práctica de Virgo a nivel de conocimiento, podremos llegar a
conclusiones sobre la materia solo con su estudio. Al intentar reunir las partes, sean las
de objetos, conceptos o simplemente los individuos que forman las sociedades nos
encontramos con un nivel de unión superior al de Cáncer. Entra aquí el concepto de
sociedad, no ya como familia, clan, tribu o nación, basadas en la sangre, el idioma y el
territorio, empezamos con las abstracciones. La integración se hará mediante la Luna,
todavía queda un resto de inconsciencia en la primera etapa, de no ser así habría
empezado con Venus/Ishtar, y además la unión aquí no se realiza solo de individuo a
individuo (unión de base reproductiva que se da en Cáncer), pueden intervenir grupos y
masas preexistentes. Ahora seguirá un proceso de organización análogo al de Leo, pero
más rápido y sobre todo no dependiente de la voluntad de un individuo dominante, aquí
no es necesario ya cambiar de Signo para realizarlo. Saturno crea la cobertura
institucional protegerá al grupo, que esta vez tiene un carácter voluntario. Podemos
pues mantenernos al margen, o bien el grupo puede marginarnos, pero sin que esto suponga
necesariamente una especie de condena a muerte. Se están estableciendo acuerdos y
asumiendo responsabilidades (no se trata ahora necesariamente de imponer). Júpiter
realiza ahora funciones similares a las que tenía en Leo, pero ya no es necesario que
cree rituales, sino que organice los mismos para un amplio colectivo, ya no encarna la ley
una persona, ahora la ley es la Ley. También debe establecer las normas. La Luna/Sin
primaria en su forma de Hécate es la Diosa de la Justicia, por regir la memoria, clama
venganza y la obtiene. Las cosas cambian, la justicia que aparece aquí es más fría, no
es una simple venganza; hay que comparar y sopesar lo sucedido según unos criterios
aceptados. Surge la mediación , la Negociación, los límites a la venganza (ajustar la
pena a la ofensa y a las circunstancias). Se crea un marco para el pacto libre y el
contrato. Las nuevas circunstancias dan vías de expansión al individuo y a la sociedad
(Decanato final de Júpiter), pero la expansión en el individuo tendrá unas
consecuencias mucho mayores. Al descubrir el Tú, y aceptar plenamente al Otro, se tiene
que redefinir a sí mismo. Esta redefinición tendrá también su manifestación
fisiológica, de niño se pasa a adulto, de cría se pasa a reproductor. En Escorpión
todo debe volver a empezar. Al igual que en Virgo la secuencia de Decanatos de Libra no
tiene paralelo en el Zodiaco. Esto sucede exactamente en la zona correspondiente a los
0ºd, la del Tú. Sí observamos que aparecen todos los dioses Planetarios del septenario
clásico, excepto Marte/Nergal representante del Yo y de la agresividad. Es obvio que si
hubiese aparecido Marte en Libra o en Virgo, la falta de objetividad haría imposibles los
acuerdos y el análisis por que se habría implicado el propio sujeto.
Los Decanatos de Escorpión
Se repite la secuencia de Aries (Marte/Nergal, Sol/Shamash,
Venus/Ishtar), pero la situación ha cambiado mucho. Desde aquí a Piscis hay que repetir
todo el proceso que se hizo entre Aries y Leo, pero a una escala superior y más compleja.
Lo que antes era inconsciente, instintivo, automático es ahora consciente, cada avance es
evidente y los adultos no nos cuidan ni nos ayudan para lograrlo. Si empezamos por Marte
es obvio que debe haber nuevamente corporeidad. Hay en efecto una transformación corporal
en la adolescencia, pero mientras en especies muy inferiores esta transformación se
realiza en fase de crisálida nosotros nos la tenemos que tragar bien despiertos. En la
crisálida hay una disolución que correspondería a una fase Piscis. Aquí se produce esa
fase y al hablar de los Términos Zodiacales lo explicaré, de momento tendrá que aceptar
mi palabra. Pasada la violenta etapa inicial de revoltijo biológico, el Sol nos da una
cierta consciencia de lo que estamos sufriendo y exige que nos replanteemos nuestra
personalidad. Lo que en Aries se solucionaba como una consciencia básicamente motora,
aquí requiere que el individuo se aclare emocionalmente y pronto intelectualmente. Lo que
en Aries no podía llamarse plenamente egoísmo, ya que ni se planteaba la existencia de
los otros, en Escorpio sí lo es porque nuestros deseos incluyen al Otro y nos damos
cuenta. Pese a la opinión de los padres el sujeto que hay ahora es biológica y
psicológicamente distinto al niño, que podemos considerar muerto en función del
simbolismo del Signo. Si no hemos matado al niño durante esta fase, peor para él, pues
ahora ocupa un cuerpo con unas necesidades que no son las suyas y al que se la van a
exigir unas responsabilidades que no puede cumplir. Con el pleno desarrollo de la
sexualidad nos encontraremos con la aparición de la forma más intensa, transformadora y
conflictiva de placer, y como no podía ser menos ahí tenemos a Venus/Ishtar, Diosa del
Placer y de la Fertilidad para aclararnos adonde debemos dirigirnos y buscar la solución
de los nuevos problemas.
Los Decanatos de Sagitario
Para mayor sorpresa y deleite de grandes y chicos el
filosófico e idealista Sagitario repite la serie de Decanatos del sensorial y pragmático
Tauro: Mercurio/Nebo, Luna/Sin y Saturno/Ninurtu. Recupérese y siga leyendo. Sagitario es
un Signo conocido por su afición a la bebida, la comida y la alegría de vivir, pero
estas condiciones son muy distintas de las equivalentes de Tauro y perfectamente asumibles
por su regencia jupiterina. Sagitario corre riesgos, a Tauro no le gustan ni de lejos.
Veamos primero como plantear el desarrollo desde Escorpio y luego intentemos ver si es
posible encontrar ese factor común entre Sagitario y Tauro, mucho más difícil de asumir
que entre Aries y Escorpio. Desde el Decanato Venus de Escorpio se sigue que tiene que
haber comunicación (al menos esos nos pasó el hemiciclo anterior), ciertamente es así,
pero el nivel cambia mucho, lo que se comunica ahora son grandes conceptos, la sacudida de
Escorpio nos obliga a pensar sobre lo que somos, la experiencia de Venus en Escorpio es
demasiado profunda. En Escorpio apareció el ¿quién soy? y por si solos aparecen ahora
las demás grandes preguntas: ¿de donde vengo? ¿adonde voy? Los valores se han
trastocado, debemos desarrollar unos nuevos y aunque no hablé de la muerte en Escorpio,
también hemos llegado a la consciencia de ella, y eso también da que pensar: la
filosofía y la religión han aparecido como entidades propias. Y también todas las
demás teorías, necesitamos concepciones del mundo, esquemas en los que movernos, para
protegernos. Tras el juego mental, de las dudas del Decanato de Mercurio empezamos a
tomarnos en serio el asunto, nuestra sensibilidad (el Decanato lunar de Sagitario)
necesita expandirse, crecer y al mismo tiempo volver a protegerse. Esta expansión la dan
las ideas, las filosofías, las religiones (llama la atención que la necesidad religiosa
aparece con más frecuencia en mujeres que en hombres). Asumida esta necesidad nos queda
construir una sólida coraza conceptual y de valores que de sentido al bla-bla de Mercurio
y proteja a la Luna. El establecimiento definitivo de las teorías se dará con Saturno
como regente del tercer Decanato. En campos más concretos podemos jugar con Sagitario
como significador del extranjero. Aparece la consciencia de que hay otras comunidades, que
hablan (Mercurio) de manera distinta, son de raza(Luna) distinta y se organizan (Saturno)
de manera distinta. El choque consiste no solo en aceptar que hay que relacionarse con
otros, sino que estos otros pueden ser algo totalmente alejado, extraño y por ello quizá
temible (Saturno/Luna) o interesante (Mercurio/Luna).
La repetición de la serie de Tauro requiere una mención
especial. No se suele concebir un Tauro filósofo, pese a su obvio natural rumiante y
contemplativo. La relación existente entre los dos Signos es la de la experiencia del
mundo real, especialmente de la vida en todas sus formas y de la necesidad de solucionar
nuestros problemas de subsistencia de Tauro, y que de ello nacen necesariamente las
teorías. En nuestra era las teorías parecen haber adquirido cierta autonomía, pero las
únicas que valen son aquellas que nacen de la experiencia vital directa, lo demás son
metateorías. Igualmente nuestra concepción del mundo surgida en Sagitario puede afectar
nuestra economía o capacidad de disfrute en Tauro. La Economía se basa ante todo en
esperanzas, no cuenta tanto lo que hay ahora como lo que esperamos que suceda a la hora de
ahorrar, invertir, gastar o sembrar; su supuesta objetividad es un canelo en el que creen
más los políticos, los pequeños inversores y los votantes que los economistas y grandes
inversores. Una de las pocas cosas que espanta más la inversión que los impuestos altos
es una política fiscal imprevisible, nuevamente la relación estabilidad
económica/estabilidad legal. Como indicamos en Géminis el desarrollo intelectual y por
lo tanto de lo legal, filosófico y religioso solo es posible cuando alcanzamos unos
mínimos de subsistencia y excedentes. Un ejemplo histórico interesante es el Egipto
Antiguo, sociedad esencialmente Tauro, que puede considerarse una de las sociedades más
religiosas jamás conocidas. Finalmente destacar la profunda relación que debe haber
entre teoría y práctica.
Los Decanatos de Capricornio
Capricornio repite la serie de Géminis: Júpiter/Marduk,
Marte/Nergal y Sol/Shamash. Adelantaba en Géminis la relación entre los dos Signos. A
primera vista la mayor parte de los Astrólogos no encontraría una relación directa,
pero el lenguaje cotidiano la encuentra continuamente. Capricornio rige a los políticos y
la mayor parte de los que no trabajan en política ve relación entre político y ladrón,
política y medios de comunicación, política y comercio, política y mentira, política
y falta de principios, política y cambio de chaqueta, las dos caras de los políticos...
es decir, entre Capricornio y las facetas más chorizas e inmaduras de Géminis. Desde un
punto de vista menos crudo pero más profundo no se suele pensar en que la estructuración
Capricorniana de una sociedad o grupo al establecer sus formas de gobierno o desgobierno,
está íntimamente relacionada con las capacidades de comunicación. Igualmente el sistema
de costumbres y tradiciones de Cáncer, que sostiene buena parte del esquema de poder
requiere como indicamos en su momento el desarrollo del lenguaje. Una transmisión eficaz
de información hacia arriba y de órdenes hacia abajo es la esencia misma de la eficacia
de las jerarquías. En los problemas de organización y decisión se usan constantemente
dos teorías matemáticas muy geminianas: la Teoría de la Información y la Teoría de
Juegos. El Decanato inicial es sorprendente para muchos por los criterios actuales de
Júpiter. Me remito a las ideas de Sinesio Rodenas sobre la Expansión post-Saturnina y la
Depresión post-Jupiteriana. Mi interpretación primera y manifiestamente mejorable es que
tras una estabilización y formalización de las ideas en el Decanato Saturno con que
termina Sagitario, es posible una expansión del individuo y de la sociedad en el plano
estrictamente material. Y esta parece ser la función principal de Capricornio. La
aparición posterior de Marte/Nergal, indica que tras esta expansión es posible actuar
con agresividad, conquistar, realizar. Capricornio es el signo de exaltación de Marte,
que aquí adquiere estabilidad, constancia, disciplina y enfría sus impulsos primarios
para poder aplicar su agresividad con cabeza y no a cabezazos. Las legiones romanas o los
tercios españoles, ambos imbatidos durante largos periodos, son posibles solo gracias a
la creación de grandes estructuras de mando dotadas de enormes recursos materiales y
humanos, es decir provenientes de una expansión material indicada por el Decanato de
Júpiter en Tierra. Finalmente esta actividad material, y la lógica asunción de
responsabilidades del individuo al encontrarse abandonado en la intemperie del día a día
material (no en vano todo el signo está bajo el control de Saturno), formará una nueva
consciencia través de su papel social simbolizada por el Decanato final del Sol y, aunque
por una vía necesariamente dura, habrá conseguido su independencia y por ella la
madurez. También el grupo social formará una nueva unidad al institucionalizarse y
jerarquizarse.
Los Decanatos de Acuario
Repetimos aquí la serie de Cáncer: Venus/Ishtar,
Mercurio/Nebo y Luna/Sin. Aparece aquí la relación de amistad. Al tener un nuevo papel
como ser social, el individuo establece relaciones que no tienen vinculación necesaria
con su origen familiar o local. Las preferencias, la ayuda mutua, las ideas comunes, el
desarrollo libre, o simplemente la diversión y la expansión personal (polaridad con Leo,
el Ocio) toman el relevo de la disciplina Capricorniana. Así se establece el contacto
(Venus), de ahí la comunicación y la proximidad (Mercurio) y finalmente nace un tipo de
comunidad o colectivo (Luna) nuevo no basado en las necesidades reproductivas o
económicas, y que no renuncia a la recién conquistada independencia individual de
Capricornio. No voy a insistir en esto ni a desarrollarlo adecuadamente porque no es lo
que más me interesa en esta obra. Si quiero recalcar que Acuario y Cáncer tienen una
estrecha relación con el mundo de los símbolos. Empezaremos por algo obvio, la
Astrología es Acuario, ya que Acuario es el Cielo, especialmente el Cielo Estrellado. La
materia prima del Astrólogo es el Símbolo leído en los Cielos, no el simple número y
la materia (simbolizados estos por la dominante Saturnina de Acuario). Sigamos tirando del
hilo: el Símbolo es un concepto subconsciente, por lo tanto Canceriano y Terrestre
(Cáncer representa el hogar - Planeta Madre -, pero también el simple Suelo contrapuesto
al Cielo. He aquí que de dos maneras distintas la serie Venus/Mercurio/Luna nos lleva al
manejo del Símbolo. Se desarrolla este en Cáncer al poner a Mercurio entre la feminidad
de Luna y la de Venus. En Cáncer es todavía inconsciente, inmaduro y adaptado al terreno
y a la cultura local. En Acuario se repite, pero esta vez no sentimos los Símbolos en
nuestro interior, los vemos en los astros. Y los astros son iguales para todos. El Sol
siempre sale por el este, las estrellas brillan de noche y Marte es un puntillo rojo que
se mueve de manera extraña por mucho que varíe nuestro lugar de observación. Acuario
coge el Símbolo Canceriano y a través de la elaboración intelectual propia de los
Signos de Aire convierte lo local en universal, lo planetario en espacial. La interacción
continua de ambas tendencias lleva a la construcción de lo que muchos llaman la
Tradición Unánime, la continua repetición bajo distintas formas de los mitos
religiosos, y en psicología a la aparición de los mismos Símbolos bajo multitud de
formas en los sueños de los humanos de cualquier parte del mundo (Inconsciente
Colectivo). La manía de muchos pueblos neolíticos carentes de escritura, de dedicarse a
tallar los sólidos platónicos en piedra, anotar las fases de la Luna en colmillos de
mamut construir observatorios con megalitos de toneladas, indica la fascinación que
durante este periodo evolutivo de desarrollo canceriano ejerce el Cielo. Si no tenemos en
cuenta la relación Cáncer/Acuario en esta fase de desarrollo esas actividades son
insensatas, pero gracias a ellas aparecen las civilizaciones de manera brusca al
establecer el contacto con los Genios, regidos unos por el Decano de Mercurio en Cáncer y
otros por el Decanato de Mercurio en Capricornio. También destacaré que si Acuario tiene
que ver con el Cielo, que es el único lugar más alto que las montañas de Capricornio, y
representa por ello una ascensión más allá de la materia, también tiene que ver con
los ríos y cualquier otra forma de canalizar energía, fluidos o gases. A través de
Acuario tomamos el camino para separarnos de este planeta alcanzando la unidad
indiferenciada del vacío espacial, y volvemos a la Tierra Primaria alcanzando la unidad
indiferenciada del Océano representado por Piscis.
Los Decanatos de Piscis
Piscis repite la serie de Leo: Saturno/Ninurtu,
Júpiter/Marduk y Marte/Nergal. No debería sorprendernos demasiado ya que en Leo están
exaltado Júpiter y Neptuno y se dan actividades tan fantasiosas como el teatro. La Luna
final de Acuario necesita como paso siguiente el orden, la protección y la concreción de
Saturno, pero este es un Saturno un tanto disuelto, está en un Signo de Agua y por lo
tanto no cumplirá su función de la manera normal (obsérvese la tendencia depresiva de
Piscis). En Piscis ya tenemos desarrollada plenamente la individualidad (independencia de
Capricornio) y desde Acuario el individuo solo puede trascender esa individualidad
(progresión hacia el útero) o disolverla patológicamente (regresión hacia el útero).
La fase uterina de Piscis es inevitable, el que se produzca una "progresión" o
una "regresión" dependerá en gran medida del desarrollo sexual en la fase
Escorpio. Meditando sobre las escasas prohibiciones sexuales de los egipcios, he llegado a
la conclusión de que consideraban peligroso para el Maat, y por lo tanto para la
Estabilidad que tanto valoraban, las prácticas que podían implicar retorno hacia el
útero materno o huida, temor o rechazo del mismo: homosexualidad masculina e incesto
madre/hijo. En cambio las que iban en el sentido de desarrollar consciencia y experiencia
de un útero distinto del maternal estaban permitidas: lesbianismo, incesto padre/hija y
todas las prácticas heterosexuales. El monoteísta faraón loco Akenatón, el "hijo
del dios único" que arruinó su país, infringió ambas prohibiciones. Decíamos que
Saturno, la soledad, está un poco fuera de tiesto en el agua. ¿Cómo se puede estar solo
en el mundo de los sentimientos? ¿Como establecer barreras en el campo de las emociones?
Podemos emplear la represión (Piscis puede ser mucho más represivo que Capricornio),
pero también podemos aislarnos del exterior para proteger nuestra individualidad y crecer
hacia el interior. En las sociedades esta tendencia se refleja en un incremento de las
actividades místicas, religiosas y ocultistas, en una expansión hacia el exterior por
los océanos (características ambas de la España Conquistadora), y en un futuro ya
visible puede tener que ver con la expansión de nuestra especie por el espacio. Vemos que
hablando de Saturno hemos llegado a la expansión Jupiterina del segundo decanato. Tras la
expansión debe venir una concreción en una individualidad (Marte). Que la individualidad
que aquí nace vuelva a ser simplemente personal o suprapersonal al encontrar el sujeto su
ego impersonal en el contacto con el Todo, es un problema de evolución individual y
oportunidad material. En cualquier caso hemos llegado a una definición del individuo y a
un nuevo nivel de consciencia, lo que nos enlaza con el simbolismo solar de Leo.
Recordemos que la soledad y el aislamiento son un punto importante a la hora de definir
nuestra personalidad, ya que nos obligan a desarrollar un concepto de nosotros mismos
ajeno a las referencias externas. También recordar que ciertas actividades creativas
(Leo) solo se desarrollan adecuadamente en aislamiento. De hecho si no está bien resuelta
la dialéctica Acuario/Leo, Piscis tiende a despreciar y aniquilar la individualidad.
Acabar algo y llevarlo a sus últimas consecuencias, y más si es un ciclo vital, requiere
en algún momento una gran cantidad de energía final y valor, y ambos los da el Decanato
de Marte que cierra el ciclo. En un terreno práctico o simplemente anecdótico podemos
encontrar en las órdenes religiosas y monásticas, la tendencia a la represión y el
aislamiento de Saturno, a la alegría interior o exterior (los mejores vinos y cervezas de
Europa se lo deben todo al segundo Decanato jupiterino de Piscis, tan manifiesto en la
figura del fraile golfo y borrachín). Y la tremenda agresividad que demuestran las
organizaciones, sectas y grupos religiosos piscianos con su militancia e incluso violencia
nos dan la clave de la acción de Marte en el tercer Decanato. También nos falta estudiar
una última forma de agresividad, después de la de Aries (conquista y agresión frontal),
Géminis (competencia y agresión verbal), Leo (primacía grupal y conquista erótica),
Escorpio (destrucción, asesinato y agresión sexual), y Capricornio (colectiva,
institucional, de dominación social) y esta es la pura y simple traición, que
corresponde a Marte en Piscis.
<< Primera
parte |